Teresa Larruzea, profesora de euskera y cultura vasca en la Universidad Sorbonne Nouvelle
26/02/2025
Euskara. Kultura. Mundura.
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Teresa Larruzea es profesora de euskera y cultura vasca en la Universidad Sorbonne Nouvelle de París. desde el curso 2021/2022. En esta entrevista, hemos hablado con ella sobre el ´minor´ o especialización que ofrecerá Sorbonne Nouvelle. Además, le hemos preguntado sobre el interés que suscitan los estudios vascos entre los estudiantes de París. Larruzea cree que la opinión pública francesa valora cada vez más las lenguas regionales, pero que todavía existen grandes retos en la transmisión de esas lenguas, en su uso cotidiano y en el reconocimiento público.
Teresa Larruzea, eres profesora de euskera y cultura en la Universidad Sorbonne Nouvelle de París, en el Departamento de Estudios Ibéricos y Latinoamericanos. ¿Cuándo empezaste a trabajar allí?
Empecé en el curso 2021/22.
A partir del próximo curso, la Universidad Sorbonne Nouvelle ofrecerá la especialización en lenguas y culturas de las regiones de la Península Ibérica... ¿Nos presentarías esta especialización llamada “minor”?
Sí, por supuesto. El “minor” ‘Lenguas y culturas de las regiones de la Península Ibérica’ será la especialización que se impartirá en las licenciaturas de lengua castellana, portuguesa y lingüística, lo que permitirá a los alumnos que lo elijan acoger el 35% de las asignaturas de licenciatura en esta disciplina. Los alumnos y alumnas que se inscriban en el “minor” recibirán, por tanto, a lo largo de los tres años de sus estudios una formación relacionada con las lenguas y culturas de las regiones de la Península Ibérica, centrada en el euskera, el catalán y el gallego, así como en la historia y manifestaciones culturales de estos territorios.
En primer curso se impartirán cuatro asignaturas obligatorias: Historia de las lenguas regionales de la Península Ibérica, Historia de las culturas de las regiones de la Península Ibérica, Literatura regional de la Península Ibérica y Arte Audiovisual de las regiones de la Península Ibérica. En segundo y tercer curso se optará por ocho de las siguientes materias: Lengua y cultura vasca I, II y III; Lengua catalana y cultura catalana I, II y III; Lengua gallega y cultura gallega I, II y III; e Investigación y metodología I y II.
Junto con los estudiantes de estas tres licenciaturas, estas asignaturas se ofertarán como asignaturas optativas a los estudiantes de cualquier formación y nivel universitario.
Desde el punto de vista del alumnado, ¿qué traerá este “minor”?
El “minor” ofrecerá al alumnado la posibilidad de conocer y formarse en lenguas, historia, literatura y otras manifestaciones artísticas de la Península Ibérica. El alumnado que tras la licenciatura prepare oposiciones como la agregación o el CAPES, tendrá la oportunidad de estar bien formado en el conocimiento de la diversidad lingüística y cultural de la Península Ibérica. Y a los alumnos que se dedican a la investigación del análisis comparado de la lengua y la cultura, les supondrá una oportunidad única para trabajar en un nuevo campo.
Por lo tanto, además de los contenidos de su licenciatura, también podrán aprender euskera, gallego y catalán y especializarse en estas culturas. ¿Qué perfil de estudiantes pueden estar interesados en esta especialización?
Contaremos con alumnos de Lengua Castellana, Portuguesa o Licenciatura en Lingüística, pero también con estudiantes de cualquier formación y nivel universitario, que podrán elegir estas asignaturas como optativas.
Todavía no tenemos datos sobre las inscripciones para el próximo curso, pero si nos fijamos en el perfil de alumnado que hasta ahora ha cursado en la Universidad de Sorbonne Nouvelle en las asignaturas relacionadas con el euskera y la cultura y la civilización vasca, podemos decir que por un lado tenemos alumnos con interés intelectual en la formación del euskera y en la historia y antropología del País Vasco, sobre todo en castellano, lingüística, letras, estudios culturales y mediáticos. Es habitual que los alumnos y alumnas procedentes de familias euskaldunes se interesen por nuestras asignaturas, por ejemplo, aquellos que tienen abuelos y abuelas euskaldunes y, aunque no se les haya transmitido la lengua a sus padres y madres, tienen un fuerte apego a la cultura y a la lengua vasca y quieren recuperar el legado perdido.
¿Dirías que en París, en general, hay interés por las lenguas minoritarias?
Sí, claramente. Aunque la Constitución francesa establece el francés como única lengua oficial, varias encuestas muestran que el 70% de la población francesa está a favor del reconocimiento de la diversidad lingüística, porcentaje que sube hasta el 85% en las regiones con lenguas propias.
De hecho, la situación es alarmante: a finales del siglo XIX, más del 40% de la población del Estado francés hablaba en una de las lenguas regionales. En la actualidad, las políticas de centralización lingüística han hecho que el uso de estas lenguas se haya reducido considerablemente. Según la VII. Encuesta Sociolingüística, en Iparralde, por ejemplo, el porcentaje de personas que hablan euskera tiende a la baja, un 20,5% en 2021, y solo el 12,6% de la población utiliza el euskera en la vida cotidiana, con mayor presencia en contextos familiares y comunitarios que en entornos laborales o institucionales.
Los datos, por tanto, ponen de manifiesto que la opinión pública francesa valora cada vez más las lenguas regionales, pero que todavía existen grandes retos en la transmisión de esas lenguas, en su uso cotidiano y en el reconocimiento público. Por ejemplo, en abril de 2021, la Asamblea Nacional Francesa aprobó la Ley de Protección de las Lenguas Regionales. La ley pretendía promover la inmersión lingüística en las escuelas públicas de las regiones donde se hablan lenguas como el euskera, el catalán, el occitano, el corso, el alsaciano o el bretón, permitiendo que estas sean la principal vía de enseñanza en algunas escuelas. Sin embargo, en mayo de 2021 el Consejo Constitucional vetó el artículo de la ley de inmersión lingüística alegando que la inmersión lingüística dejaba al francés en un segundo plano de la educación pública, en contra del artículo 2 de la Constitución francesa que establece que la lengua republicana es el francés. Un ejemplo de este desafío es el hecho de que el pasado mes de noviembre, en la presentación de la nueva edición del diccionario de la Academia Francesa, el presidente del Estado francés, Manuel Macron, lo haya descrito como una “herramienta para dividir a la nación”.
Con ello queda claro, por un lado, la contradicción entre el interés de los ciudadanos franceses por las lenguas regionales y la actitud del presidente de las mismas. Y, por otro, la tensión entre los esfuerzos de promoción de estas lenguas minoritarias y el marco constitucional francés. En otras palabras, y a pesar de que la opinión pública estaría de parte, es evidente la falta de apoyo institucional del euskera, catalán, occitano, corso, alsaciano o bretón en el Estado francés.
¿Qué aspectos de la lengua o cultura vasca les interesan especialmente a sus alumnos?
Yo imparto asignaturas relacionadas con la historia política del País Vasco y del Euskera. Los intereses dependen del alumno, pero a los alumnos que vienen de estudios de filología y lingüística les interesan, sobre todo, la historia y gramática del euskera. Y las asignaturas relacionadas con la cultura y la civilización, que proceden de licenciaturas como las letras, los estudios culturales y la mediación cultural: política e historia contemporánea, diría yo.
En febrero organizaste la mesa redonda “ideologías lingüísticas y euskera. De la modernidad a la actualidad”. ¿Qué tal, cómo fue?
Muy bien, la verdad. Nos acompañaron Miren Artetxe Sarasola, sociolingüista y profesora de la Universidad del País Vasco, y Haritz Azurmendi Arrue, editor de la revista Jakin y doctor en ciencias sociales. En la mesa redonda se trató la historia social del euskera y los retos de su normalización, desde la perspectiva de la filosofía política y la sociolingüística. Haritz analizó los discursos que se produjeron en Euskal Herria sobre la vasquidad a lo largo de la Modernidad. Miren, por su parte, nos habló sobre la influencia que pueden tener las ideologías lingüísticas en la revitalización del euskera: cómo las ideologías lingüísticas influyen en las prácticas y viceversa, y cómo debemos tenerlas en cuenta para pensar y emprender procesos de revitalización lingüística. El público mostró un gran interés. Entre los asistentes se encontraban estudiantes e investigadores de la Sorbonne Nouvelle, así como miembros y usuarios de la Euskal Etxea de París.